Supongo que mi opnión será un poco atípica porque nunca he visto/leído Slum Dunk. Sí, aunque parezca increíble. Ni el spokon es mi género favorito ni el baloncesto mi deporte preferido, nunca le dí una oportunidad a Slum Dunk.
En lo personal me molesta el nivel de fantasía de los spokons. Si quiero ver cosas imposibles me decanto por series de superpoderes o fantasía, pero combinarlas con el deporte y sacarle realismo es algo que no me agrada.
Creo que un spokon solo puede llegar a ser valorado cuando tiene como aliciente otros géneros que se superpongan, como en Touch, con un drama romántico que va del triángulo amoroso a la tragedia pasa por momentos cómicos y, de vez en cuando, algo de deporte.
Esto no quiere decir que nunca he seguido uno. He visto varios que han sido entretenidos, Aoi Densetsu, Goal Field Hunter... pero nunca los he abordado como algo serio, sino como un simple entretenimiento, algo bastante carente en términos artísticos. Algo así como un simple y apetecible pasatiempo.
Este manga lo emprendí bajo serias sospechas, sobre todo cuando noté la frivolidad de cada espisodio, cuya estrechez lo hacía voluble y cuyo humor no contribuía mucha al desacelerar el desarroollo. Si uno se pone a pensar no pasa mucho en cuanto a macroestructura, un hombre rico tiene un capricho y gasta dinero en un proyecto del cual solo se ve un partido (más o menos). No obstante, lo mejor -o debería decir lo increíble- es que son los detalles lo que sostienen a Buzzer Beater. Primero, a pesar de las incómodas limitaciones que suponen capítulos tan cortos y un manga con la misma característica, se logran desarrollar bastante bien las personalidades de los protagonistas (al margen de que puedan, o no, ser algo estereotipadas); segundo, tiene giros que motivan, porque rompen la hegemonía de lo que le precede (de la comedia sosa y desafíos comunes pasa al misterio de los dolores de cabeza de Hideyoshi; del desafío entre planetas pasa a la confesión de que dos de ellos no son terrícolas) y tercero, un final que, aunque demasiado inconcluso y muy sugerente a una segunda parte, admite cierto elogio al lograr salir de lo que sería un final más común.
El gran defecto es, por supuesto, la inconsistencia que supone su escuetas dimensiones, tiene comedia, pero no ayuda, tiene juego pero no llega al detalle ni supone un gran entusiasmo y hasta tiene una idea que no se concreta.
Creo que en un balance general, y teniendo en cuenta que es un género por lo común poco exigente sobre sí mismo, los pormenores logran entusiasmar un poco y salvar sus límites autoimpuestos.
Si el objetivo era un entretenimiento fugaz, fácil y con algo de singularidad creo que lo logra. Podría estar mejor, por supuesto. A menudo parece que hay una falta de esfuerzo en el proyecto, como si de una prueba se tratase, y que la historia (de por sí nada loable, terrícolas contra extraterrestres en un partido suena muy a versión oriental y alocada de Space Jam) no ha sido labrada correctamente. De todos modos, no es una obra que busque ser pretenciosa sino solo divertir y, carencias mediante, lo logra en cierta manera.
OBS: Me agradó el personaje DT. En menor media le tomé cariño a Cha Che, supongo que por ser mujer.
CALIFICACIÓN: 5.75/10 |